¿Es posible comprar o vender una empresa insolvente, con un excesivo endeudamiento o en concurso de acreedores?

En la práctica, y con un asesoramiento adecuado, es posible alcanzar el objetivo original de la Ley Concursal: el mantenimiento de la actividad y el empleo, a través de la transmisión de las unidades productivas viables o de los activos de la empresa concursada.

Cuando no hay entendimiento entre el deudor y la mayoría de sus acreedores, es posible conseguir la supervivencia de la actividad identificando una o varias unidades de negocio que de forma independiente son viables, para su venta mediante la oportuna autorización judicial, sin que arrastren el endeudamiento previo, siempre y cuando el proceso se lleve a cabo en el marco de un procedimiento concursal y con la preceptiva autorización judicial.

Dicho mecanismo consiste en la identificación de las ramas de actividad que podrían ser extraídas del conjunto de la empresa, de tal forma que, tras el análisis de sus ingresos y gastos individualmente, sea posible definir su viabilidad y capacidad de crecimiento de cara a su adquisición por parte de un comprador / socio inversor.

El éxito de este tipo de operaciones dependerá de la planificación de la transmisión, la existencia de inversores interesados en el proyecto y la identificación de los activos y pasivos estratégicos.

También es necesario el acortamiento de los plazos procesales mediante la autorización judicial de inicio para llevar a cabo la transmisión de la actividad empresarial en los términos acordados. Todo ello sumado al control de los riesgos del proceso.

Hoy en día, el rescate de empresas viables inmersas en una situación de sobreendeudamiento es posible gracias al creciente interés de diversos operadores financieros o futuros socios inversores, que permitirán completar con éxito el proceso.

 

Vías de adquisición de empresas en concurso

Existen tres vías diferentes para llevar a cabo la adquisición de empresas en concurso de acreedores:

  • Compra venta de acciones o participaciones: Conlleva una transmisión en bloque de la empresa, dado que se adquiere la sociedad en su conjunto. Hay que tener en cuenta que el comprador asumirá la empresa en la situación en la que se encuentre.
  • Adquisición de activos y pasivos concretos: Esta opción permite adquirir únicamente la parte de la sociedad que nos interesa para la continuidad, por ejemplo, de una rama de la actividad, siendo por ello determinante valorar la existencia o no de pasivos que, bien por su consideración estratégica, o bien por imperativo legal, deban ser considerados parte integrante del precio.
  • Compra venta de unidades productivas: Como hemos indicado anteriormente, se trata de compraventas que se hacen en el marco de un procedimiento concursal ya que la normativa permite que el comprador o inversor adquirente determine cuáles son las deudas que tendrá que asumir y cuáles no, más allá de las laborales y de Seguridad Social.

 

Ventajas de las operaciones de compra venta de empresas en crisis

Desde el punto de vista del comprador, una de las principales ventajas será la capacidad de posicionarnos en el lugar que hasta ahora ocupaba nuestro competidor, beneficiándonos al tiempo, como adquirentes por ejemplo de una o varias unidades productivas, del conocimiento del mercado local y del público objetivo asociado a la marca.

Por otro lado, la adquisición de empresas en concurso de acreedores suele ser económicamente más interesante que la compra de una empresa en pleno funcionamiento, como es lógico. En la práctica, el inversor o adquirente habrá de presentar una oferta suficientemente beneficiosa y fundada para garantizar la continuidad de la actividad.

Pero sin duda, la ventaja principal de llevar a cabo este tipo de adquisiciones en procedimientos concursales es la no transmisión de las deudas.

Por ejemplo, respecto a las deudas tributarias, la propia normativa tributaria establece que: “Una adquisición de empresa en crisis sin procedimiento concursal, conlleva la derivación de las deudas tributarias al adquiriente”. En cambio, cuando estas operaciones se realizan en sede concursal, la normativa establece que esas deudas tributarias no son transmitidas a la empresa adquiriente.

Sin embargo, y en sentido contrario, cabe destacar que las deudas laborales o deudas de seguridad social, sí serán asumidas por el comprador. En la práctica, la asunción de esas deudas suele formar parte del precio de adquisición.

Desde el punto de vista del empresario que padece la situación de insolvencia de su actividad, facilitar este tipo de operaciones permitirá, en muchos casos, la recuperación de la actividad y el mantenimiento de los puestos de trabajo,  y por ello la normativa concursal establece una regulación específica de estos procesos.

 

Ejemplos reales de transmisión de empresas en situaciones especiales

En los últimos años, han sido numerosas las operaciones de adquisición de unidades productivas en procedimientos concursales en todo el territorio español que se han llevado a cabo con éxito.

En muchas de estas operaciones de compra, el adquirente ha sido un competidor de la concursada, que ha identificado en este mecanismo la oportunidad de ampliar mercado, ofertando en el Juzgado un precio por la marca, línea de producción, patentes de su empresa competidora u otros.


Comprar una empresa en concurso: estrategia de expansión

La adquisición de empresas en crisis debe constituirse como parte integrante del plan estratégico de expansión. Así mismo, aquellas compañías que atraviesan dificultades deben incorporar como solución real y garantista de la continuidad de su actividad, esta misma vía.

La alianza en el camino de compradores o inversores con empresarios que por diversas circunstancias (muchas veces ajenas a la propia gestión) se ven inmersos en la insolvencia, puede proporcionar una solución satisfactoria para todos, siempre que se disponga del adecuado asesoramiento a tiempo para una correcta planificación del proceso.