Los factores determinantes en la sucesión exitosa de una empresa familiar es el tema que ocupa el artículo de hoy, aunque no nos gustaría entrar de lleno sin antes ofreceros una perspectiva de la importancia de este tipo de empresas en el tejido económico actual, y de ahí, la relevancia de que el proceso culmine de manera satisfactoria. Y no podíamos hacerlo de una mejor forma, que con datos. Allá van:


La empresa familiar en España en datos

Una gran parte de nuestro tejido empresarial está constituido por las empresas familiares, según datos del Instituto de la Empresa Familiar.  Aproximadamente el 90% de las empresas son familiares, crean en torno al 70% del empleo generado y aportan alrededor del 60% del PIB del país.

Según Eurostat el 99,8% de las empresas no financieras son micro, pequeñas y medianas empresas (PYME). Resultando que en la UE-28 el 92,9% son microempresas, ya que emplean a menos de 10 personas.

En España, según datos del Instituto Nacional de Estadística, 1,79 millones de empresas (de las 3,23), no tienen ningún asalariado, 895 mil emplean a 1 ó 2 personas, resultando que el 83% emplean hasta 2 personas.

La conclusión que podemos extraer de estos datos es la gran relevancia de la empresa familiar dentro de la categoría de PYMES y microempresas en el mantenimiento de la actividad económica del país, y por tanto la importancia que representa una sucesión exitosa, que garantice la continuidad del negocio o empresa.

 

El doble reto de la empresa familiar en la actualidad

La empresa familiar requiere de un modelo de gestión que se enfrenta a un doble reto: negocio y familia. El liderazgo de estas empresas requiere de habilidad, de arte, podríamos decir incluso, ya que, la mezcla de los lazos familiares y profesionales hace difícil, en ocasiones, discernir la posición real de los diferentes roles.

El éxito en la sucesión va a venir de la mano de la anticipación y la planificación, no dejando que el futuro de la empresa sea una cuestión del destino y de la improvisación. Afrontarlo desde dicha perspectiva va a permitir alinear y encauzar tres ejes principales en este proceso, con el objetivo final de garantizar la continuidad:

Negocio. Al igual que para todas las empresas, una del tipo familiar se va a enfrentar a un entorno caracterizado por la incertidumbre en la toma de decisiones, debiendo basar su estrategia principalmente en innovación, diversificación o especialización y dimensión como factores de competitividad. Planificar con tiempo la sucesión es una puesta a punto que invita a la reflexión, ya que el día a día puede haber llevado a la toma de unas decisiones que hayan producido un crecimiento desorganizado y unas líneas de negocio que inviten a la desinversión o bien a la búsqueda de unas nuevas actividades.

Familia. En el abordaje de esta parte, la generación de conflictos y tensiones es, desafortunadamente, algo común, debido especialmente a la enorme emocionalidad que lo rodea y, que puede alejar o bien llevar a no percibir los objetivos y/o perspectiva del negocio. Para entender los lazos familiares de la compañía en una sucesión, la gestión adecuada y el uso de la inteligencia emocional pasa a desempeñar un papel fundamental. Es importante, entre otras cuestiones, contar con un protocolo familiar, crear un consejo familiar, gobierno corporativo, selección y preparación de un sucesor, sin olvidar la comunicación efectiva como una pieza clave del puzle.

Estructura fiscal y jurídica. Existe una legislación encaminada a fomentar y facilitar la transmisión o adecuación bajo una determinada estructura aplicable a la empresa familiar, concretamente, pactos sucesorios y determinadas medidas fiscales muy importantes a tener en cuenta para optimizar dicho proceso en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, Impuesto sobre el Valor Añadido o bien en el Impuesto de Sociedades.

 

Ventajas e inconvenientes de la sucesión en las empresas familiares

Todo este proceso de abordarse con anticipación y planificación, tal y como hemos comentado. Si es así, no podemos obviar una serie de ventajas importantes que las empresas familiares pueden disfrutar en una sucesión:

– Su estructura más flexible e informal, y en gran parte de los casos, casi unipersonal, con una situación interiorizada y reflexionada por el máximo responsable, que puede dar cabida al planteamiento de escenarios futuros que faciliten una mejor toma de decisiones para la sucesión, evitando la improvisación y circunstancias complejas que la alejen de la tradición y continuidad del negocio.

– La posibilidad de tomar acciones que ayuden a coordinar y orientar a la familia en la búsqueda de un buen entendimiento.

– La capacidad de revestir al negocio de unas ventajas competitivas que pueden estar en la calidad, innovación, dimensión, … etc.

 

Por otro lado, pueden plantearse para este tipo de organizaciones una serie de inconvenientes. El más destacado es la emocionalidad. Y es que, una inadecuada gestión de este aspecto puede poner en peligro la sucesión a la siguiente generación.

En este sentido, cabe destacar que pese a que gestión del traspaso es uno de los aspectos que más preocupa a las empresas familiares, solo una de cada cinco pymes familiares españolas, expresa su intención de traspasar la gestión de su negocio, y un 10% desea traspasar la titularidad de la empresa familiar a la siguiente generación, según el VI Barómetro Europeo.

Es por tanto un proceso complejo que en muchas ocasiones puede requerir de un consultor externo e independiente, que medie restando emocionalidad y con una mayor objetividad. En este sentido, empresas especializadas como Inverpoint Consulting trabajamos para ofrecer un servicio multidisciplinar y de coordinación, que puede ser la solución frente a la complejidad de un proceso de transmisión de una empresa familiar.

FUENTE: Datos obtenidos de la Empresa Familiar en España 2015.