Desde mi punto de vista la empresa es un ente vivo, que como tal vive diferentes ciclos;  nace, crece, madura, y en ocasiones también se estanca y muere. También es susceptible de sufrir accidentes e incluso de pasar por ciertos estados emocionales como apatía, depresión o euforia.

En fin, creo que podría seguir diciendo muchas cosas sobre ella, que nos podría hacer llegar a pensar que su comportamiento es muy humano, y sin duda no es humana, pero sí un ente vivo que requiere de cuidados y afectos similares a los que requerimos las personas. Al fin y al cabo, la empresa no es más que una obra creada por personas.

Dentro de los nutrientes y aspectos necesarios para que una empresa tenga vida – si es posible, larga y prospera, se me antojan dos variables importantes; la primera, sobre todo a administrar en el inicio de su vida y otra que le ayudará a potenciar su crecimiento y le permitirá alcanzar la madurez (aunque, aviso, ambos son necesarios en todas las etapas). El primero de ellos, el inicial, se trata de un activo más tangible, y el segundo será de un carácter mas intangible.

 

La tesorería, el alimento básico de una empresa

Creo sinceramente que todos tenemos muy en mente los activos tangibles. Vamos a decir que sería su alimento y estructura básica, especialmente en su nacimiento. La tesorería es su primer ingrediente básico, a lo que debemos añadirle los trabajadores, las herramientas y todos los activos físicos necesarios para que esta tenga “cuerpo”.

Una persona cuando nace necesita de una buena alimentación, una casa o lugar físico donde vivir, rodeado de los suyos. Pues evidentemente la empresa también necesita de estos aspectos básicos.  Nadie puede imaginar una empresa sin tesorería, sin lugar físico de trabajo u oficina o sin un empresario o sin empleados.

Sabemos que un adulto crece sano y fuerte con buenos alimentos y con una buena tutela. Pues de la misma manera una empresa debe de crecer con una salud óptima si tiene una tesorería que la sustente – no demasiada, pues se puede ahogar, empachar, o simplemente desperdiciar. Pero sin duda tiene que ser la suficiente y necesaria para poder crecer; de otra manera una empresa con escasez sería una empresa con hambre, seria una empresa débil.

Este tangible es básico, pero no menos que otros; un lugar físico donde pueda desarrollarse y pueda sentirse cómodo y acogido. De otra forma, un hogar no debidamente acondicionado, en este caso local u oficina, puede ser que no le proporcione esa sensación de comodidad que buscamos, y que incluso pueda llevarle a sufrir ciertos problemas como pueden ser de identidad. Y por supuesto un equipo, que será su familia. Difícilmente encontraremos un niño que crezca feliz y con solidez, si no tiene unos tutores responsables, motivadores y que siguen en todo momento su desarrollo. Igual que no podemos imaginar una empresa sin unos empresarios o empleados que no tengan unos objetivos comunes en cuanto a una buena tutela y que la lleven a cabo con los mismos criterios de responsabilidad y esfuerzo y buen hacer.

Parece que ya tenemos parte de este ente preparado para lanzar nuestro elemento a la vida (al mercado). Hasta aquí, no solemos o no deberíamos fallar, ya que estamos lo suficientemente preparados e informados para ello (aunque siempre nos podemos encontrar nefastos tutores (empresarios), que son verdaderamente tacaños con la proporción de estos medios y acaban teniendo hijos (empresas) con pocas defensas y a expensas de que cualquier enfermedad le lleve a una fatal situación.

 

Los intangibles de la empresa, más allá de la propiedad intelectual

Ahora, vamos a repasar los activos intangibles que para mi son los mas vitales para la empresa y donde encontramos los errores más comunes por parte de sus tutores.

¿Cuáles serían estos intangibles? Los intangibles más importantes que necesita una empresa son seguimiento, afecto, mimo y tiempo – pero tiempo con calidad. En definitiva, mucho esfuerzo y paciencia en su crecimiento y emociones positivas que le hagan tener una fuerte autoestima.  La autoestima de una marca o empresa va a diferenciarla en el mercado y hará que desarrolle inquebrantables defensas antes cualquier inclemencia que pueda surgir.

¿Han visto algún niño que se convierta en un adulto sano, si no es tratado con cariño, con una correcta tutela y fortaleciendo su autoestima constante y debidamente? Probablemente no. Pues lo mismo sucede con las empresas.

Las empresas sufren de todas nuestras emociones de manera muy directa. Ellas crean su identidad según nuestra personalidad. Fíjense en las empresas cuyos tutores son pasivos; dado que el carácter de una empresa es el puro reflejo de su tutor, esta suele ser pasiva, y afortunadamente, lo mismo sucede en el caso opuesto.

 

Las emociones como parte fundamental del éxito de una empresa

Sí, la empresas entienden de emociones, se deprimen, se entristecen o también pueden ser eufóricas o equilibradas y felices. Muchas veces decimos que esta empresa no funciona y le echamos la culpa al mundo, como cuando nuestro hijo va mal en los estudios y le echamos la culpa a sus amigos. No, no es así. Las empresas son el fiel reflejo de sus padres. Si son faltos de carácter la empresa no tendrá carácter. Si estos están depresivos las empresa acabara estando depresiva. Pero sin duda si empresario es optimista, proactivo, con carácter e ingenioso, esta empresa tendrá muchas posibilidades de ser exitosa.

Por ello, decía antes que estos activos que en ocasiones no valoramos, son muy importantes, ya que el carácter de la empresa definirá su futuro, éxito, fracaso o estancamiento.

No tratemos a la empresa como aquel conjunto de documentos que firmamos en la notaria y/o como aquella inversión que hicimos en su día. Tratémosla como ese ente vivo que ante todo hay que tutelar, pero tutelar con emociones positivas, con energía, con una mentalidad y actitud valiente y equilibrada.

Aquellos que se queden con la versión de los tangibles que le ofrecieron o que le siguen ofreciendo, probablemente puedan errar en el sentido en el que una empresa no vive con esto – o quizás si pueda supervivir pero no crecer. Por más leche que le demos, no va a crecer mas fuerte, ni porque la casa sea mas grande, va a ser mas feliz (al revés, un exceso de tangibles puede llegar a ser negativo).

Si que será feliz (habrá resultados) si le damos esos afectos y energía positivas de las que hablaba antes. Y sobre todo necesitará que constantemente le sigamos, la enderecemos cuando se tuerza, analizando su errores y corrigiéndole sus fallos.

Necesitara también de caricias (ideas) de premios (innovación). Y sobre todo, de nuestro equilibrio, para que esta no sufra vaivenes; estados apáticos, depresivos o eufóricos.

Hay una palabra muy de moda que define también una gran necesidad que tiene una empresa en su vida y es la EMPATÍA.  Sin duda tenemos que meternos en su piel y diagnosticar que le ocurre  en cada momento, para saber como podemos ayudarla. Sí, la empresa también necesita de nuestra empatía.

Sí, las empresas entienden de emociones. Y son las nuestras.  Aunque en algunas ocasiones sufran por lo que pasa en el exterior, en la mayoría de casos todos los males o aciertos vienen determinados por lo que ocurre en casa y les trasmitimos.