El mundo es cambio, cambio constante, evolución, un proceso dinámico sin tregua, todo varía, nuestras referencias se diluyen, aumenta la incertidumbre, el equilibrio geopolítico mundial se desvanece, aparecen nuevas potencias amenazantes, la legislación tanto a nivel nacional como internacional se modifica, cambian nuestra forma de pensar y de actuar, nada es para siempre. El mundo es cambio, y los negocios cambian con él. Y nosotros, como profesionales también debemos cambiar, debemos adaptarnos a las nuevas necesidades de la sociedad y ser capaz de ofrecerle, con nuestro esfuerzo, nuevos e innovadores productos y servicios, es decir, debemos reinventarnos.

 

Y algunos podrían pensar que la reinvención es un eufemismo de la palabra fracaso. Nada más lejos de la realidad. Y en relación a esto, voy a exponer dos mensajes muy positivos en dos direcciones distintas: hacia el pasado y hacia el futuro de la persona que se reinventa.

 

Hacia el pasado. Muchas personas se dejan llevar por la frustración y se bloquean cuando ven que su situación profesional y/o empresarial se desvanece. Piensan que están fracasados, que los años de formación no han servido, tantos años de experiencia profesional en tal sector, puesto, empresa, etc., que para qué tanto esfuerzo económico y humano en la empresa que estableció ya hace años. Hay que darle la vuelta al pensamiento y en ese momento, más que nunca, pensar en positivo. Esta experiencia, esa formación, etc. no se pierden, en absoluto, aunque vayamos a cambiar de empleo, sector o empresa, las llevamos en nuestra propia mochila personal/profesional, son activos que podemos (y seguro que vamos a) necesitar en cualquier momento. Y si emprendiste y te va mal y tienes que cerrar/vender tu empresa/negocio, no te preocupes, recuerda que empresarios de fama mundial (como Bill Gates) fracasaron en su primera experiencia como emprendedores. De hecho, algunos CEO’s prefieren contratar a personas que hayan fracasado en sus inicios (siempre y cuando posean potencial) ya que es una forma de comprobar que son personas que saben y pueden superar las adversidades, la famosa resiliencia.

 

Hacia el futuro. Ese supuesto “fracaso” es el mejor motor para el cambio, para la reinvención profesional y/o empresarial, es una gasolina “premium” de muchos octanos que favorece el espíritu de mejora, la superación personal, la innovación, etc. Dicho de otra forma, la necesidad agudiza el ingenio. A veces nos vemos obligados a cambiar de empleo, de sector, de empresa, etc. y este cambio nos exige reinventarnos. Pero no nos damos cuenta de que la sociedad cambia también, y el mundo de los negocios con ella, y de una forma muy rápida, y todos los días surgen nuevas oportunidades. Sólo se trata de saber encontrar una, una que nos interese, que nos motive. O al menos de intentarlo.

 

Pero nuestra reinvención no puede abandonarse al azar, a la suerte, a ponerle una vela al santo o a la virgen de moda, a aquel amigo de la infancia (que nos caía fatal y con el que no hablamos hace años) que está bien relacionado empresarialmente. Nuestra reinvención hay que mimarla, hay que planificarla. Piensa en un sector, un puesto, una empresa, etc. con proyección, con potencial, donde pueda haber oportunidades y, lo más importante, que nos pueda realizar personal y profesionalmente, que nos ilusione. Y después, debemos agenciarnos las tres llaves que nos abren la puerta de nuestra reinvención. Son de colores y tamaños distintos, pero se llaman igual: FORMACIÓN, FORMACIÓN y FORMACIÓN, porque las 3, aunque diferentes, abren la misma puerta. Un máster, un curso, unos libros, unas sesiones de “coaching”, etc., todo vale para llenar nuestra mochila y, así, estar preparados para el nuevo viaje que vamos a emprender. Normalmente la formación eleva sustancialmente las probabilidades de éxito de nuestra reinvención.

 

En Inverpoint somos consultores especializados en servicios de intermediación y asesoramiento en la compraventa de empresas y traspaso de negocios. Nuestros clientes nos contratan porque necesitan traspasar su negocio por cambio de sector, es reinvención, o vender su empresa por jubilación (esa es la mejor reinvención creo), o comprar una administración de loterías a la venta (la mejor reinvención para un inversor), o franquiciar su modelo de negocio exitoso, es reinvención también. Todos nuestros clientes, de una u otra forma, por un motivo u otro, se reinventan. Y no pasa nada. Siguen adelante con su carrera profesional y/o empresarial, salvo los jubilados claro.

 

Y los consultores de Inverpoint nos reinventamos todos los días para ofrecerle el mejor de los servicios a nuestros clientes, con implicación, profesionalidad, y estando coordinados con ellos en todo momento, formando un equipo muy sólido. Y sabemos cómo reinventarnos porque, además de ser expertos en nuestro sector, hemos aprendido a lo largo de nuestras dilatadas carreras profesionales a reinventarnos para seguir creciendo, tanto a nivel profesional como a nivel empresarial. En mi caso, pasé de la parte operativa de un sector muy técnico y especializado a la vertiente comercial/directiva del mismo sector, primera reinvención, y posteriormente, pasé a un sector completamente diferente, segunda reinvención.

 

Y para concluir, las preguntas que les hago son: ¿quién mejor que un consultor que se ha reinventado, y se reinventa todos los días, para darle servicio a un profesional/empresario que se quiere reinventar? En Inverpoint estamos a su disposición para ser su compañero de viaje en esa reinvención, ¿nos reinventamos juntos para crecer?