La franquicia

Es sin duda el mejor descubrimiento del siglo pasado en lo que a réplica, desarrollo y expansión de un modelo de negocio se refiere. Sobre todo para el mercado minorista.
Este sistema ofrece al empresario poder hacer crecer y posicionar su marca en el mercado, sin tener que depender de una gran estructura, reduciendo así costes y riesgos.

Por otra parte, el proceso de crecimiento es mas ágil y por lo tanto se puede acelerar la expansión y el posicionamiento de la marca en el mercado, frente al sistema de delegaciones propias.

 

Desde la perspectiva del emprendedor, la franquicia minimiza los riesgos de fracaso para aquellos que desean emprender y montar un negocio. Sobre todo para los que lo hacen por primera vez.

La franquicia ofrece un modelo de negocio testado. Y recibe por parte del franquiciador un KNOW- HOW, unas herramientas y una formación sobre el sector y el modelo de negocio. Además de una posterior tutela que es básica para el conseguir el éxito del proyecto.

 

Desde el nacimiento del concepto de “franquicia”, hasta hoy, estas virtudes y otras tantas son unos valores tangibles que el sector le ofrece al mercado. Por lo que el modelo y la idea en sí, no está en crisis, o desfasado, ni mucho menos.

En un mundo cada día más globalizado, aún se justifica más la franquicia como modelo para emprender, ya que ir solo, sin el paraguas y sin las sinergias que ofrece una marca y una red, es verdaderamente complicado para el éxito de cualquier proyecto que quiera hacer marca y sobrevivir.

 

 

Entonces, ¿qué está en crisis? bajo mi punto de vista es el sistema que la rodea, especialmente su comercialización y por lo tanto, los agentes cercanos a la misma.  Que de alguna manera la está desvirtualizando día a día.

 

Datos

Veinte años atrás, el coste de una franquicia media era mayor que el actual, en algunos sectores, muy sensiblemente superior. Una franquicia media tenia un coste de 24.000 Euros de canon y hoy el mismo tipo de franquicia tiene un canon de entre los 12.000 y 18.000 Euros.

Crear un proyecto de franquicia (base principal del futuro éxito de dicho proyecto) tenía un coste mínimo de 18.000 Euros, actualmente, se están comercializando desde 9.000 Euros.

 

Estos primeros datos me hacen dudar de la que las cosas se estén haciendo bien. Si además, soy conocedor de que ya no está tan sólido, ni seguro el sistema, pues las marcas y por lo tanto los franquiciados, ya no tienen el mismo tiempo de vida en el mercado. Es decir, ha aumentado el riesgo de emprender en franquicia, siempre atenuado porque sigue siendo más seguro que hacerlo en solitario.

 

Se puede entender que el precio de adquisición de una franquicia sea más bajo, cuando han subido considerablemente todos los costes que se les pueden imputar en su creación y desarrollo. Laborales, marketing, desplazamientos etc.

Bajando el precio de venta y teniendo costes mas altos ¿se puede ofrecer misma calidad y servicio? ¿Sobre todo en dos aspectos tan básicos e importantes como son el proyecto de franquicia y el canon de entrada?Sinceramente creo que no.

 

El número de expositores y de visitantes en las ferias del sector se han visto reducido año tras año.  Llegando a tener ferias con muy con pocos expositores y menos visitantes.  Menos de la mitad de antaño.
Hace 20 años no había más de 600 franquiciadoras. Hoy hay más de 1.500.
Claro, los costes no dan para ello (exponer) pero también es cierto que podemos justificar esta situación por la aparición de internet y los portales de franquicia.

 

 

Una auténtica locura de mercados ambulantes online, que ofrecen las franquicias como mercancía. Aunque es cierto que a su vez es una herramienta dinamizadora del sector porque te acerca la franquicia a la pantalla de un ordenador.

Pero hay que regularizar, auditar o tan solo filtrar la información que se ofrece. Al menos la básica y esto no ocurre. Se paga por posicionamiento y no más. También es cierto que la saturación del mercado de estos portales han generado una competencia y unas prácticas por parte de sus gestores, que no siempre son la adecuadas y distorsionan el mensaje y la realidad de quién es quién en el sector.

 

Volvemos a volumen y pérdida de calidad. Se pierde credibilidad en las marcas, ya que se distorsiona la realidad y en ocasiones la información que debe recibir el interesado. Lo que a su vez provoca dudas en el mercado para el emprendedor y cierta confusión. Hay conceptos de negocios que se están “franquiciando” en estos portales que ni tan siquiera son franquicia.

 

Mi pregunta y duda es, ¿hay mercado para todos?. Portales, ferias, franquiciadores y sectores.

¿Se está «franquiciando» con el rigor que se debe? Negocio testado, buen proyecto realizado, expansión acorde al negocio, estructura de servicio al franquiciado. Pues no en muchos casos.

Cada año desparecen tantas cadenas de franquicias como las que nacen. Y las redes cada día tienen menor crecimiento, la mayoría o no despega o se quedan en unas mínimas unidades que al final no llegan a su propósito de hacer marca.

 

Reflexiones

Sabemos que el volumen casi siempre va reñido con la calidad, y en esos 1.500 supuestos franquiciadores, nos encontramos con un número importante de marcas que se comercializan como franquicia y no lo son.
En los mismos medios, se están comercializando oportunidades de negocio y otras opciones que no cumplen los requisitos que requiere una franquicia. Es un riesgo y desvirtualiza al sector.

 

Hoy, es un sector menos serio y más arriesgado que hace 20 años. De hecho, el murmullo de que la franquicia no es un método muy fiable y que genera cierta desconfianza, flota en el ambiente del emprendedor. No nos engañemos, esto ocurre. Y de aquí que podamos hacernos muchas preguntas.

 

¿Cómo puede ser que el Registro de Franquiciadores, único elemento que existía para dar cierta credibilidad a la franquicia, haya desaparecido?
¿Cómo, a estas alturas, no existe una ley que regule tan importante mercado?
Siempre hizo falta, pero ahora es imprescindible.

¿Por qué no se reinventa y se reestructura el sector y se toman las medidas necesarias para ofrecer esa credibilidad que ofrecía la palabra “franquicia” y que tanto merece, por las posibilidades que ofrece a emprendedores y empresarios?

 

Yo pediría a todos los actores de este gremio, consultoras, asociaciones y franquiciadores, que se pusieran manos a la obra para darle un giro al sector.
Que se no se oculte la verdad, el sector está en crisis.  Ni los franquiciadores, ni los franquiciados obtienen los resultados que se merecen.

Vayan estas reflexiones desde un verdadero enamorado, defensor y creyente de la franquicia. Que ve como va perdiendo su esencia y valor.