Todos sabemos que el mercado farmacéutico está altamente regulado como todos los sectores económicos que afectan a la salud, no obstante en todo lo referente a los requisitos legales para poder abrir una farmacia, o para poder vender medicamentos que no necesitan receta médica, existe desde hace años una discusión casi permanente entre los partidarios de mantener el sistema regulado actual, básicamente representados por los Colegios Oficiales de Farmacéuticos y el propio Ministerio de Sanidad, y los partidarios de una liberalización más o menos amplia del sector, representados por la CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, organismo público que vela por garantizar la libre competencia y proteger a los consumidores) y el Ministerio de Economía (actualmente Ministerio de Economía y Competitividad).

El mercado farmacéutico actual

En países con un sector regulado, como es el caso de España, Francia, Bélgica, Grecia o Luxemburgo, existen restricciones para el establecimiento de nuevas oficinas de farmacia basadas en criterios demográficos y/o geográficos. La propiedad de las farmacias es exclusiva de los titulados farmacéuticos y no se permite la creación de cadenas de farmacias.

Ya en 2006, la Comisión Europea aconsejó a España que revisara su actual modelo. El Ministerio de Economía se puso a ello, pero finalmente se canceló el proyecto. Sin embargo la propuesta siguió latente y en el 2012 el Ministerio de Economía estudio de nuevo liberalizar las farmacias, de forma que cualquier inversor o empresa pudiera abrir una, contratando al personal adecuado.

En el 2015 la CNMC presentó un estudio en el que destaca que la regulación actual limita enormemente la apertura de nuevas farmacias, y cita como ejemplo virtuoso la reforma que se efectuó en Navarra en el año 2000. En esta comunidad autónoma está permitido abrir una nueva farmacia a una distancia de 150 metros de otras ya existentes (a diferencia de los 250 metros de la normativa nacional), lo que ha facilitado que entre el año 2000 y el 2013 las oficinas de farmacia crecieran en más de un 90%, por lo que es actualmente la comunidad autónoma con mayor número de farmacias por habitante.

¿En qué consistiría la liberalización de las farmacias?

Los puntos que la CNMC plantea como cambios normativos necesarios son los siguientes:

1) Eliminar las limitaciones sobre número de habitantes y las distancias mínimas obligatorias entre oficinas de farmacias y entre farmacias y centros de salud, que impiden que se abran más farmacias.

2) Eliminar las restricciones a la actividad de venta de medicamentos. Por ejemplo, permitir la venta de medicamentos que no necesitan receta en otros tipos de establecimientos, como supermercados, tiendas de alimentación o parafarmacias.

3) Eliminar el requisito de que sólo farmacéuticos colegiados puedan ser propietarios y titulares de farmacias

4) Permitir la propiedad de más de una farmacia a una misma persona física o empresa.

5) Eliminar las restricciones que afectan a los horarios y publicidad de las oficinas de farmacia y a los requisitos en los concursos de méritos para la apertura de nuevas farmacias.

“No” a la liberalización de las farmacias: la argumentación del Ministerio

Pero el Ministerio de Sanidad no comparte este informe y defiende el sistema actual. Argumenta que el modelo vigente en España durante décadas ha garantizado la profesionalidad del servicio farmacéutico, con una atención de calidad al servicio del paciente por encima de otros intereses, y con la organización actual se asegura que cualquier persona, tanto en zonas rurales como urbanas pueda acceder a los medicamentos y productos sanitarios con relativa facilidad. España, con 2.203 habitantes por oficina de farmacia en 2014, ocupa una de las posiciones más altas en número de farmacias por 10.000 habitantes de toda Europa, incluyendo países teóricamente muy liberalizados.

Los Colegios Oficiales de Farmacéuticos argumentan además que si se diera entrada libre a las grandes multinacionales de la distribución, o se permitiera que cualquier gran inversor ruso o chino o fondo de capital riesgo fueran los propietarios de grandes cadenas de farmacias, se primaría por encima de los intereses sanitarios la rentabilidad empresarial, limitándose a medio plazo la distribución y los servicios a los productos y a las áreas geográficas más rentables.

Sanidad rechazó también hace muy poco permitir la venta de medicamentos con receta por Internet, argumentado que al no estar garantizada la asistencia profesional, este tipo de prácticas podría representar un riesgo para la salud de las personas y fomentaría prácticas fraudulentas como la venta de medicamentos inadecuados o simplemente falsificados.

Sin duda vamos a seguir recibiendo noticias sobre cambios en las normativas sobre las farmacias, y sobre su mayor liberalización o no, todo lo cual aumenta la dificultad para decidir y planificar una inversión o una desinversión en este mercado tan complejo, a lo que hay que añadir la normal dificultad de los temas mercantiles, fiscales y laborales que afectan a cualquier decisión a tomar en un negocio o pequeña empresa,  pero que a la vez lo hace un sector muy interesante por las grandes posibilidades futuras que puede ofrecer a los profesionales mejor preparados y sobre todo mejor asesorados por especialistas en estas áreas.