En casi todas las ocasiones la respuesta parece ser la misma: “la Empresa o Negocio que se vende no debe de funcionar, o no debe ser rentable.” Y ya está, hemos completado el artículo más corto de este Blog… Pero es que ésa, que es la respuesta que se daría en el 95% de las ocasiones, no responde a la realidad casi nunca.  Y en este caso no iba a ser diferente. Entonces, ¿Por qué se vende una empresa? Después de 13 años de experiencia, podemos decir que las razones más frecuentes son:

 

Jubilación. Esta es una razón lógica y natural, pero dados los cambios sociodemográficos que están sucediendo en nuestro país, se ha convertido en una de las más habituales en los últimos años. Muchos empresarios crearon su empresa hace muchos años, 25,30, 35 años. Toda una montaña de sabiduría y Saber Hacer, porque cualquier emprendedor sabe que mantener una empresa saludable y rentable después de décadas es todo una historia de éxito y un esfuerzo ímprobo. Pero, llegado el momento natural de la jubilación, algunos de estos empresarios deciden disfrutar de lo trabajado por tantos años. Independientemente de que tengan la opción de pasar el testigo a sus descendientes u otros, algunos de estos empresarios llegan a la conclusión de que la mejor decisión es vender su empresa o negocio. Y así lo hacen.

 

Falta de relevo generacional. Estrechamente relacionada con la anterior, esta está resultando ser una razón muy frecuente con la que los consultores de Inverpoint nos encontramos cada vez más. A diferencia de la anterior, un número cada vez mayor de empresarios que ven que se acerca el momento de la retirada y se encuentran con que ninguno de sus hijos quieren o pueden tomar ese relevo. Recuerdo recientemente, un empresario muy orgulloso de sus hijas, de las que me dijo que las tres habían tenido éxito en sus respectivos caminos. Pero que, a pesar de esa satisfacción como padre, no sin cierta melancolía, nos contactó para poder dar continuidad a su empresa mediante la venta de esta. Así que esas empresas o negocios se ponen a la venta para que otro recoja el testigo y realmente hay verdaderas oportunidades y empresas que merecen tener continuidad.

 

Conflictos entre socios. Una de las razones clásicas. Muchas veces lo que en un principio fue sintonía total, aptitudes y personalidades complementarias y comunión con un proyecto empresarial, con el paso y el desgaste de la gestión de la empresa o con las diferentes evoluciones vitales de sus socios, cambia. Llega a desajustarse de tal modo, que los que un día fueron socios bien avenidos ya no lo son más. Y esas tensiones y diferencias en ocasiones abocan a la venta de la empresa o negocio.

 

Falta de tiempo. Los emprendedores están hechos de una pasta especial. Muy a menudo muchos de ellos son auténticos expertos en Iniciar negocios. Son personas entusiastas, creativas, inspiradoras, que consiguen sumar a otros a sus proyectos. Y ahí resulta que algunos de estos empresarios han empezado varios negocios o empresas que gestionan simultáneamente, pero que, al final, tienen 24 horas al día, como todo el mundo. Y el tiempo no les llega para atender dos o tres o más empresas o negocios a la vez. Y el empresario se ve forzado a soltar lastre, quedarse con uno o más de sus negocios y poner otro a la venta.

 

Cambios personales. Sucede que hay cambios imprevistos en la vida de las personas que les obligan a replantearse su actividad profesional. Especialmente, en negocios que requieren muchas horas al día atendiendo en un local. A algunos empresarios, la vida les golpea con una enfermedad grave, a ellos o a su familia. Me acuerdo de aquel empresario que tenía un hijo dependiente que cada vez le tomaba más y más tiempo, y que finalmente le llevo a tomar la decisión de poner en venta uno de los dos negocios que gestionaba la familia. Otros deciden mudarse a otra ciudad. Y a otros un divorcio les hace replantearse todo su proyecto de vida.

 

Limitaciones para la evolución y crecimiento del proyecto empresarial. En ocasiones hay empresas que tienen un largo recorrido, y que se mantienen financieramente saludables, pero en las que hace tiempo que se agotaron las ideas y las fuerzas para conseguir nuevos hitos u objetivos. Han tocado techo y no encuentran la manera de superarse. La falta de innovación, el no adaptarse a un entorno cada vez más cambiante, o la falta de inputs del propio empresario, hacen que la empresa de señales de agotamiento. Por ello, el empresario, que no encuentra la fuerza, entusiasmo,  decide vender.

 

Tensiones financieras. A veces hay empresas rentables, con una importante cartera de clientes, y con productos demandados. Pero los extensos plazos de cobro o impagados directamente, gastos extraordinarios imprevistos o claramente una mala gestión financiera, hacen que el empresario se plantee vender su empresa. Hoy son múltiples los medios de financiación, probablemente más que nunca, y una reestructuración del pasivo a corto y a largo quizás pueden solucionar el problema. Pero en ocasiones esas soluciones no están disponibles para una empresa en particular, lo que empuja al empresario decidir acometer la venta de su empresa o negocio, antes de que la situación se deteriore o le aboque a un proceso de disolución.

 

Para crecer. En estos casos, la compra de una empresa por otra que aporte más capital, mejor gestión, economías de escala, mayor innovación, etc, pueden convencer a un empresario de que su empresa va a estar mejor en otras manos y crecer y proyectarse mejor en el mercado si la vende. Y así lo deciden.

 

Para hacer caja, por una oferta irrechazable. En ocasiones se presenta una Oferta de compra por otra empresa de la competencia que valora las ventajas competitivas que puede tener una empresa en particular. Que le permite eliminar a un importante competidor del mercado. O que complementa de la mejor manera a la empresa ofertante, resultando el valor total de las dos empresas juntas mayor que la suma de cada una de ellas por separado. El caso es que para el empresario vendedor la oferta que se le pone encima de la mesa es tan atractiva que le resulta irrechazable y decide Vender su empresa o negocio.

 

Por cansancio y/o cambio de ciclo vital. Ser empresario y mantener una empresa en activo, operativa, saludable y rentable no es nada fácil. Y el 99% de los empresarios de este país lo son de pymes y microempresas, lo que implica para ellos largas jornadas y funcionar como hombres y mujeres orquesta atendiendo múltiples cuestiones. Para muchos resulta en grandes sacrificios personales, que están dispuestos a hacer, pero no durante toda la vida. En algunos casos, mucho antes de que haya llegado el momento de jubilarse, el empresario decide que es momento de recoger los frutos de todos esos esfuerzos y decide vender.

 

Sin duda, aún podríamos encontrar un buen puñado de otras razones por las que una empresa se vende. Y las hay. Pero diez me ha parecido un buen número y lo cierto es que creo haber expuesto las principales y más habituales razones con las que los consultores de Inverpoint nos encontramos a diario. Hay toda una historia que merece ser contada detrás de cada empresa que se vende, porque detrás de cada empresa hay personas y en particular uno o varios empresarios. Por eso, cuando visito a un potencial cliente vendedor, siempre me gusta que me cuenten su historia. Porque seguro que hay muchas enseñanzas y lecciones tras cada recorrido empresarial. Y conociendo la historia que hay detrás, pienso que puedo conocer mejor los motivos que han llevado a ese empresario a poner su empresa o negocio en venta y pienso que puedo darle un mejor servicio como consultor.  Así que si alguna vez te preguntas: ¿Por qué se vende una empresa?, no caigas en la tentación de la respuesta fácil y rápida: “Porque no será rentable”, y piensa que la razón puede que sea una o varias de las diez que aquí hemos expuesto y que, aún así, seguro que esa empresa tiene una historia que merece la pena ser escuchada.