Hay una pregunta que muchos empresarios se hacen en voz baja, casi sin atreverse a formularla del todo. No la exponen en las reuniones, no se la cuentan al equipo de trabajo y, a veces, ni siquiera a su propia familia. Pero está ahí, de forma recurrente, rondando por la cabeza: «¿Y si vendiera mi empresa?»
Si te sientes identificado, lo primero que deberías saber es que es completamente normal, les sucede a cientos de empresarios españoles que se plantean cada año dar este paso, y no es rendirse, no es fracasar y tampoco es una decisión que haya que tomar de un día para otro.
La pregunta más importante que te harás como empresario
Construiste tu empresa con esfuerzo, probablemente desde cero y le has dedicado tiempo, dinero, energía y noches de preocupación, es natural que la idea de venderla genere una mezcla de sentimientos que va mucho más allá de lo económico: orgullo, cierta tristeza, miedo a lo desconocido, incluso alivio y al mismo tiempo, la ilusión de comenzar una nueva etapa.
Todo eso es parte del proceso, y cuanto antes lo reconozcas, mejor preparado estarás para tomar una decisión que sea verdaderamente tuya, no una reacción ante el cansancio o la presión del momento.
Algo que conviene saber desde el principio: vender una empresa no es como vender un piso. El proceso dura entre 9 y 15 meses, tiene sus fases, sus profesionales y sus reglas del juego. No hay que saber todo esto ahora, pero sí conviene empezar a entenderlo antes de dar ningún paso.
Las tres dudas que todo el mundo tiene (y nadie pregunta en voz alta)
«¿Cuánto me van a dar?» Es lo primero que se piensa, pero aunque no lo creas, no lo primero que hay que resolver. Antes de definir el precio tienes que entender qué hace que tu empresa sea valiosa a ojos de un comprador, que no siempre coincide con lo que tú más valoras de ella.
«¿Qué pasará con mis empleados?» Es la preocupación más humana y, paradójicamente, la que mejor suele resolverse. La mayoría de los compradores quieren mantener el equipo de trabajo, porque ellos son quienes hacen funcionar el negocio cada día.
«¿Y yo qué voy a hacer después?» Pues esta es la pregunta que más cuesta responder, porque no es sobre la empresa: es sobre ti. Y necesita su propio tiempo y reflexión, independientemente de la operación, no es fácil, pero
Para la próxima semana: 5 señales de que ha llegado el momento de vender, un artículo en el que, si tras tu lectura te identificas con al menos tres de ellas, puede que tu reloj en este proceso, ya esté en marcha.
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