EBITDA
El EBITDA (earnings before interest, taxes, depreciation and amortization) es el resultado de explotación antes de intereses, impuestos y amortizaciones. Resume la generación operativa del negocio sin el efecto de la estructura financiera ni de la política de amortización. Es la cifra bruta. No está normalizada.
Es el punto de partida de casi cualquier conversación de precio en una pyme española: el comprador pregunta el EBITDA, aplica un múltiplo y llega a un enterprise value del que restará la deuda neta. Lo usan fondos, industriales, bancos y el propio vendedor cuando compara ofertas. No debe confundirse con el EBITDA ajustado, que es la misma métrica después de limpiar sueldos de propietario fuera de mercado, gastos personales, extraordinarios y no recurrentes. El mercado paga el ajustado, no el contable. Tampoco es free cash flow: el EBITDA no resta el CAPEX ni el circulante. Una empresa intensiva en inversión puede lucir un EBITDA sano y convertir poco a caja. El EBITDA no es un resultado según el PGC; se construye a partir de la cuenta de pérdidas y ganancias y hay que decir qué partidas se han dejado dentro. En valoración, dos definiciones distintas de EBITDA son dos precios distintos.
Una pyme con 400.000 € de resultado de explotación y 80.000 € de amortización tiene un EBITDA de 480.000 €; si el dueño se atribuye 60.000 € por encima de mercado, el ajustado sube a 540.000 €.
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