Solvencia y liquidez
La liquidez es la capacidad de pagar las obligaciones a corto plazo con caja o con activos que se convierten pronto en caja. La solvencia es la capacidad de hacer frente al conjunto de las deudas con el activo: el negocio aguanta, aunque hoy no tenga efectivo. Una empresa puede ser solvente e ilíquida.
En una compraventa las dos se miran en momentos distintos. La liquidez aparece en el capital circulante, en la tesorería y en si el vendedor se ha vaciado la caja antes de firmar. La solvencia aparece en la deuda financiera neta, en el apalancamiento sobre EBITDA y en si el banco del comprador acepta financiar. El vendedor las confunde cuando dice «la empresa está sana» y el comprador responde con impagados a 90 días o con una póliza al límite. Ratios clásicos: corriente y acid test para liquidez; deuda neta / EBITDA y patrimonio / activo para solvencia. El free cash flow conecta ambas: un negocio solvente que no convierte a caja acaba ilíquido. En locked box o completion accounts un agujero de liquidez se traduce en ajuste de precio; un problema de solvencia puede tumbar la financiación o las condiciones precedentes. El dueño de pyme suele vivir la liquidez cada viernes; la solvencia solo la ve cuando pide un préstamo o cuando vende.
Una empresa con 2 M€ de activo y 800.000 € de deuda es solvente; si solo tiene 20.000 € en caja y 300.000 € a pagar en treinta días, no es líquida.
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